domingo, 8 de mayo de 2016

¿A qué esperas?

¿Cuánto tiempo hace que realizas el mismo trabajo? ¿Cuánto hace que sigues las mismas rutinas? ¿Te sientes cómodo con tu estilo de vida o ya estás harto de hacer más de lo mismo?.
 
Es muy probable que te encuentres en tu zona de confort, un lugar donde te sientes seguro y de donde te da miedo salir, pero ¿Has pensado todo lo que puedes ganar saliendo de ese ámbito?.
 
A veces necesitamos un empujoncito para dar el salto, pero no es necesario esperar a que te despidan del trabajo para tratar de innovar y reciclarte. ¡Es hora de elevar el ancla!:
 
  • Prueba a realizar cursos de formación de materias que te interesen y que puedan ayudarte a progresar en tu empleo.
  • Observa a esas personas a quienes admiras y que han conseguido éxito en su vida. Descubre cómo han conseguido llegar a donde han llegado y en qué competencias destacan.
  • Colabora con otros departamentos de la empresa y trata de aprender nuevas tareas y procesos.
  • Toma la iniciativa y trata de mejorar cualquier procedimiento que consideres mejorable en tu empresa.
  • Piensa en aquello con lo que soñabas cuando eras joven, las actividades en las que destacabas y con las que te sentías realmente feliz ¿Por qué no pruebas a rebuscar en el niño que llevas dentro y tratas de hacer realidad aquellos sueños que quedaron dormidos? Quizá la clave se encuentre ahí.
  • Ten la determinación y la fuerza de voluntad para hacer aquello con lo que siempre soñaste y no esperes más. Es probable que tengas que dedicarle un tiempo extra y puede que implique ciertas dificultades pero la ilusión de conseguir cumplir tu sueño será tu mejor aliado.
 
Te invito a reflexionar, a pensar si quieres permanecer en tu zona de confort o si te atreves a dar el salto, marcarte nuevos retos y hacer trabajar un poco más a tus neuronas.
 
 
Recuerda: "La ocasión hay que crearla, no esperar a que llegue"

sábado, 30 de abril de 2016

Julieta

El sábado pasado fui al cine. Tenía ganas de ver la última de Almodóvar y, como suelo hacer, allí me aventuré sin haber leído críticas ni haber escuchado comentarios sobre la película. Al entrar en la sala me invadió un enorme pesar, estaba prácticamente vacía lo que me hizo presagiar lo peor teniendo en cuenta que el estreno se había celebrado apenas una semana antes. Sin embargo aquí estoy, escribiendo un post sobre la película y es que a pesar de este pronóstico, sí, Julieta me gustó y me llegó a lo más hondo.
 
Mi interés por Almodóvar viene de muy lejos aunque no soy fan incondicional. Entre su filmografía hay películas que me encantan y otras que me horrorizan, pero lo cierto es que la genialidad del manchego de la alfombra roja nunca me deja indiferente porque nadie como él sabe mostrarnos una cotidianeidad, a veces sórdida y otras compleja, que tantas veces pasamos por alto.
 
Pedro es sobre todo un contador de relatos sobre mujeres que se convierten en heroínas llevando a la pantalla sus rarezas, sus miedos, sus esquizofrenias y por supuesto una amplia gama de respuestas a sus sentimientos. Y para eso hay que tener la sensibilidad especial que él tiene, hay que ser un gran observador y percibir hasta los más pequeños detalles.
 
Almodóvar escudriña en cada una de sus historias y desmenuza cada personaje observando hasta el más nimio detalle para sorprendernos recreando ambientes llevados al extremo, aunque siempre creíbles, y consigue descubrirnos esas otras realidades que a menudo no queremos ver. Y es que con esa particular percepción que él tiene y con ese  extraordinario talento para reflejar la vida corriente de la gente, a lo largo de los años nos ha ido sorprendiendo con un cartel de estrafalarios pero adorables personajes que no son más que un reflejo de una sociedad que convive en nuestras ciudades, en nuestros pueblos, y con los que a menudo nos cruzamos con recelo por la calle sin preocuparnos qué historia esconde cada uno ni qué secretos guarda cada historia. 
 
En su última película no busques risas ni extravagancias más allá del impresionante papel que hace Rosy de Palma como siniestra ama de llaves. En esta ocasión Almodóvar rebusca en los sentimientos y nos ofrece un drama delicado y profundo que cuenta la historia de su protagonista, Julieta, soberbiamente interpretada por Emma Suárez y Adriana Ugarte en dos periodos diferentes de su vida, y a pesar de sus diferencias físicas, el director ha conseguido fundirlas en una sola para presentarnos dos caras de un mismo personaje, la Julieta joven y ochentera, enamorada y aventurera, y una Julieta madura y destrozada, que guarda para sí un secreto que finalmente decide desvelar y enfrentarse a él por mucho que le atormente.
 
La protagonista es una mujer que necesita ser amada, que huye de la soledad y que perdona y respeta la vida de los demás aunque eso le hiera hasta en lo más profundo. Julieta nos habla del transcurso del tiempo, de los avatares que nunca te esperas,  de la necesidad de comunicación, de la lucha interior entre lo que uno espera y lo que los demás son capaces de dar. Es también  una historia en la que se habla de la amistad, del consuelo, de la enfermedad implacable, de la muerte, de la libertad y por encima de todo del amor.
 
Se trata de un drama donde por supuesto hay lugar para las lágrimas, pero que además está envuelto en un halo de intriga que te mantiene todo tiempo en alerta deseando descubrir el desenlace de la historia que al final queda abierto a la interpretación de cada uno, en un final que se intuye pero que realmente no queda del todo satisfecho, el misterio sigue quedando en el aire.

Podría decir muchas más cosas de la película, cómo describe los diferentes estilos de vida en un pueblo pesquero de Galicia, en un pueblo de Andalucía y cómo no en Madrid. Podría decir como dato curioso que Elena Benarroch aparece de espaldas cocinando en su propia cocina, que aparecen otros pequeños cameos apenas reconocibles pero que dan el toque almodovareño inconfundible al filme.

Y hasta aquí puedo contar.

sábado, 2 de abril de 2016

La Bella Donostia, una ciudad que enamora


Siempre había oído hablar de San Sebastián como una de las ciudades más bonitas de España y aunque nunca lo puse en duda quería comprobarlo por mí misma, así que este año nos decidimos por fin a pasar las vacaciones de Semana Santa en este precioso lugar que nos cautivó desde el primer momento. 


Quizá sea por mi condición de montañesa y de haber nacido en Cantabria que adoro el norte, sus pueblos, sus gentes, sus prados verdes y sobre todo ese mar azul intenso que impone fuerza y carácter a esta bella tierra. Por eso, cada vez que lo visito me siento como si volviera a mis raíces, a mi casa, y en esta ocasión no ha sido para menos, no en vano algún apellido vasco tengo.

He de decir que descubrir Donostia y sus alrededores ha sido todo un planazo. Desde el hotel Gudamendi en el que estuvimos alojados, en lo alto del Monte Igeldo, la panorámica de la ciudad es inmejorable y aunque tiene el inconveniente de que es necesario utilizar el coche para ir y venir al centro de la ciudad, merece la pena por la tranquilidad y el espacio natural que ofrece, aparte de que permiten llevar mascotas, lo cual fue casi el motivo principal por el que escogimos este alojamiento que para nosotros fue todo un acierto.

Lo primero que llama la atención cuando se llega a Donosti es la tranquilidad de sus calles y la majestuosidad de sus edificios que evocan tiempos de la Belle Époque en los que la aristocracia española escogió esta ciudad como lugar de veraneo siguiendo los pasos de Isabel II. Desde entonces, San Sebastián se ha vestido de palacetes y delicados ornamentos urbanos que le dan un  toque de distinción y son una marca inconfundible de la ciudad.

San Sebastián, o lo que es lo mismo, Donostia, es señorial y vanguardista, surfera y chic, abertzale y moderna. Es ante todo una ciudad que es fiel a sus tradiciones y que vive abierta a toda cultura respetando las diferentes corrientes y tendencias que allí confluyen. Y es precisamente en el Paseo de la Concha, lugar emblemático de la ciudad, donde pudimos apreciar este ir y venir de personajes dispares, tan distintos entre sí pero vinculados por una ciudad que acoge a todos y a cada uno de ellos, y sí, a turistas como nosotros también.

La Playa de la Concha es una de las tres playas urbanas que bordean la ciudad y es sin duda la más enigmática y bella de todas ellas. Abrazada por los montes Igeldo y Urgull, me llamó la atención su forma envolvente y la placidez de sus aguas que suben y bajan al compás de las mareas y que contrasta con la bravura de las olas que azotan toda la costa cantábrica y en especial, en Donosti, a la playa de Zurriola, santuario por excelencia de surferos que disfrutan con sus tablas y trajes de neopreno galopando sobre las embravecidas olas. La Concha es símbolo de la ciudad y es obligado disfrutar de su paseo dejándose hipnotizar por su mar, por el suave colorido de sus atardeceres, descubrir los misteriosos palacetes que miran desde el otro lado de la carretera  o incluso dejarse asombrar por alguno de los espectáculos que a menudo improvisan un sinfín de artistas callejeros.

Son muchas las cosas que nos enamoraron de esta ciudad, su estilizada catedral del Buen Pastor, sus románticos puentes sobre el río Urumea, el Palacio Miramar que destaca sobre la bahía con un estilo muy diferente al que ostentan el resto de edificios y que me recordó un poco a los típicos cottages ingleses, los jardines tan bellamente dispuestos por diversos enclaves de la ciudad, el paseo del Boulevard, el ambientazo de la Parte Vieja, y por supuesto su gran oferta gastronómica que seduce a todo el que le guste el buen yantar. A nosotros nos encantó probar sus deliciosos pintxos y aprovechamos que todavía estábamos en la temporada txotx para degustar la refrescante sidra natural y cómo no el afamado txacolí.

En nuestra escapada a Donostia no pudimos resistirnos a acercarnos a nuestro país vecino a conocer la bonita y elegante ciudad costera de Biarritz, y otra vez, de nuevo, en Euskadi, visitar otros afamados pueblos con un arraigado sabor a mar como Mutriku, Getaria y Zarautz donde el carácter del pueblo vasco se asoma en cada uno de sus rincones, despertando los sentidos a todo aquel que se deja llevar por la belleza de sus paisajes, la alegría de sus gentes reflejada en su música, en sus danzas, en su afición por el deporte y en particular por la bicicleta. En definitiva, Donostia es un destino obligado con múltiples planes que poder hacer y donde no me cansaría de visitar una y otra vez.

domingo, 20 de marzo de 2016

Porque nosotras lo valemos

Queridas, ¿Qué nos impide llegar allí donde queremos estar?. ¿No es cierto que uno de nuestros peores enemigos somos nosotras mismas?

Puede que la sociedad nos ponga más trabas a la hora de optar a puestos de responsabilidad, pero en realidad, ¿Cuántas mujeres estamos dispuestas a no poner límites a nuestra carrera profesional para llegar a lo más alto?

Cada vez hay más mujeres cualificadas, que luchan por conseguir reconocimiento en su ámbito laboral y que destacan en múltiples facetas, pero son muchas también las que ponen freno a su carrera poniendo como excusa su familia y sus tareas domésticas.

Y eso está muy bien, es ante todo una decisión personal, pero si una mujer realmente se propone llegar a lo más alto esta excusa no tiene validez porque para algo está la corresponsabilidad en el hogar, y en nuestras manos está exigir la colaboración de nuestras parejas y de nuestros propios hijos para disponer del tiempo necesario para desarrollarnos, para estar con nosotras mismas y poder reflexionar, pensar, marcarnos metas, objetivos y decidir qué camino seguir.

Con esta actitud, daremos ejemplo a nuestros hijos de que además de nuestro amor y dedicación hacia ellos, tenemos otro papel importante que desempeñar en nuestra vida profesional, porque nos hemos preparado para ello, porque nos enriquece, nos hace feliz y porque así lo queremos. Sin sentimientos de culpabilidad.


Pero a veces nos escudamos en nuestros deberes familiares para ocultar otros grandes enemigos: la inseguridad y el perfeccionismo. Quizá sea esto lo que más nos diferencie de nuestros congéneres a la hora de prosperar en el trabajo pues ellos, por norma general, no son tan meticulosos, son más arriesgados, no tienen tanto miedo a equivocarse y la familia no suele ser un impedimento para ellos.

Pues como dice la canción de Diego Torres "Color Esperanza", tenemos que liberarnos de los miedos y echarlos afuera, tenemos que luchar contra los estereotipos que ponen freno a nuestros sueños porque, reconócelo, somos estupendas, y disponemos de capacidades que cada vez son más valoradas en las empresas como nuestra capacidad para comunicar, para dialogar, para empatizar con los demás, nuestro tesón y capacidad de trabajo y por supuesto nuestro carisma natural, en definitiva... ¡Porque nosotras lo valemos!.
 
 
Así pues, si queremos emprender un camino hacia nuevas metas, debemos ser ante todo muy sinceras con nosotras mismas, conocernos bien, y seguir estos consejos:
 
Toma riesgos, porque suele ser muy rentable.
 
Fórmate, para tener visión y perspectiva.
 
Define tu marca, define cómo quieres ser y consíguelo, pero sobre todo siendo coherente y sincera contigo misma.
 
Cuida tus redes, para estar al día, para conseguir contactos y no perder oportunidades.
 
Y por último: Pon pasión en lo que haces

sábado, 5 de marzo de 2016

KEEP CALM o "Cuenta hasta 10"

El mensaje “Keep Calm” (mantén la calma) se ha puesto tan de moda que podemos verlo aplicado a mil situaciones como “Keep Calm and enjoy the life” (Mantén la calma y disfruta de la vida) o “Keep Calm and eat a cake” (Mantén la calma y come un pastel) por poner algún ejemplo.

El caso es que este tipo de mensajes nos vienen muy bien pues de vez en cuando nos conviene recordar que debemos tranquilizarnos ante situaciones de estrés pues no hay nada peor que perder los nervios, y todos sabemos lo fácil que es estallar cuando alguien nos saca de las casillas. 

Lo que es difícil es encontrar el momento idóneo, el ambiente propicio y las palabras adecuadas para hacer saber cómo te sientes en realidad. Y eso es justo lo que deberíamos hacer si queremos mantener un equilibrio emocional con nosotros mismos y con los demás.


Si lo piensas, atacar de forma violenta, con insultos o críticas es algo que cualquiera puede hacer pero con ello lo único que conseguimos es agravar la situación provocando en los demás una reacción de contraataque o en el mejor de los casos de huida o mutismo pero, ¿Qué podemos hacer en estos casos?.


Daniel Goleman, en su libro “Inteligencia Emocional” propone los siguientes consejos para controlar nuestro temperamento:


1.- Observarse: Toda emoción es una acción planeada por el cuerpo, es un impulso para responder ante un estímulo que puede traducirse en huida, llanto, lucha, etc. Es importante observar nuestras reacciones y reconocer las situaciones o las personas que nos descolocan.  

2.- Buscar un modelo: Las personas que controlan sus impulsos suelen tener buenas relaciones con los demás. Busca personas con este perfil y fíjate en cómo se desenvuelven y cómo reaccionan ante situaciones difíciles. Si tienes hijos es importante que adoptes este papel y te conviertas en un modelo de conducta para ellos.

3.- Percibir las señales: Escucha tus instintos, familiarízate con esas sensaciones con las que el cerebro te avisa de que se va a desencadenar un arrebato (se contrae el estómago,  se frunce el ceño, se siente tensión general, etc.).

4.- Contar hasta 10: Es difícil predecir cuándo vamos a sentir una emoción o de qué forma lo hará, por eso, cuando nos surja una emoción de ira, debemos aprender a pararnos, darnos un tiempo para pensar qué posibilidades de respuesta tenemos y escoger la que mejor resultado pueda proporcionarnos.

5.- Repetir los pasos cada vez que ese impulso vuelva a repetirse, y sobre todo, perdónate si no puedes controlarlo.


Piensa que ser inteligente con nuestras emociones además es bueno para nuestra salud. Las personas que siempre están alteradas, que son pesimistas o viven continuamente estresadas sufren un gran riesgo de contraer una enfermedad, así que a partir de ahora, ya sabes KEEP CALM y cuenta hasta 10.

domingo, 28 de febrero de 2016

Móviles, tecnología y sueños


Vivimos en un mundo influenciado por la tecnología, la comunicación y las redes sociales. Esta es la realidad que nos ha tocado vivir, con más ventajas que inconvenientes y que debemos aprovechar para facilitar nuestra vida y nuestras relaciones personales y profesionales.
 
Aún me acuerdo cuando comencé a trabajar, ¡hace ya tantos años!. Era una empresa de tecnología, moderna y vanguardista y recuerdo perfectamente que los empleados no teníamos correo electrónico, los documentos se enviaban por fax, los móviles eran unos aparatos enormes que sólo usaban unos pocos privilegiados que además presumían de ello, y de Internet poco se sabía, aunque recuerdo que ya por entonces un compañero, verdadero gurú tecnológico, me vaticinó que el futuro estaría en Internet, como así ha sido.
 
Esta semana se ha celebrado uno de los congresos que más expectación suele generar no sólo en las empresas del sector y los negocios, sino en el público en general, me refiero al MWC 2016 Barcelona Mobile World Congress que atrae a un buen número de empresas punteras en el mundo de la movilidad y las comunicaciones.
 
Cada año se presentan novedades tecnológicas que muchas veces dejan al público con la boca abierta y este año no ha sido para menos. Quizá lo que más ha sorprendido de esta edición es todo lo relacionado con la realidad virtual, destacando las gafas con las que es posible visualizar vídeos en 360 grados o incluso crear entornos virtuales con los que se puede interactuar, o también cámaras capaces de grabar fotos y videos en 360º y que además pueden ser accionadas remotamente con el móvil o un control remoto.
 
Por supuesto, los smartphones se transforman para alojar en ellos estas nuevas capacidades de realidad virtual, y además se hacen más potentes y resistentes al agua. Pero esto no acaba aquí, si una de las cosas de las que más nos quejamos es de la poca capacidad que suelen tener las baterías, en breve comenzaremos a consumir teléfonos inteligentes que funcionarán con SIM virtuales o eSIMs que ayudarán a dar más espacio a baterías más potentes que permitirán mantener el móvil cargado durante muchas más horas. Claro que todas estas novedades tendrán en el futuro un gran aliado con las redes móviles de 5ª generación o redes 5G que aún están en pleno desarrollo y que están creando una gran expectación pues prometen que el transporte de volúmenes de datos sea 1000 veces superior al de la red actual. ¡Impresionante! ¿no?.
 
Lo que haría falta ahora es facilitar el acceso a la red y dotar de equipos de comunicaciones a los países más pobres y a los grupos sociales menos favorecidos, para que tengan las mismas oportunidades que tenemos en los países desarrollados, porque ¿sabías que aún hay 4.000 millones de personas en el mundo que no tienen acceso a internet? Esto es algo que el propio Mark Zuckerberg, creador de Facebook, denuncia y para lo cual ha creado un proyecto llamado Internet.org que tiene por objetivo "llevar acceso a Internet a los países pobres del mundo".
 
Es curioso cómo cambian las cosas, cómo se desarrollan nuevos avances y cómo nos apropiamos rápidamente de ellos, pero toda innovación pasa por haber tenido antes un sueño, por haber imaginado algo y haber puesto todos los sentidos en hacerlo realidad. Por eso te animo a soñar, a tener una mente inquieta y a apuntar todas las ideas que te surjan por muy tontas que parezcan. Si tu sueño tiene por objetivo mejorar algo, cambiar nuestras vidas o procedimientos por algo mejor, rodéate de las personas u organizaciones que pueden ayudarte a desarrollarlo y persigue tu sueño, ¡quién sabe si te convertirás en el próximo Zuckerberg!.

domingo, 21 de febrero de 2016

El placer de ordenar

Hola amigas y amigos,

Aquí estoy de nuevo después de unas semanas dedicada casi por completo a otra de mis grandes pasiones: cantar. Y es que creo que este es el primer fin de semana desde que empezó 2016 que no he tenido ninguna actuación con el coro. Así que retomando mi post anterior en el que os hablaba de la magia del orden, he de decir que realmente algo de mágico debe tener esto, cuando ha inspirado también a mi hija a reorganizar su armario y sus cosas, lo cual me ha impresionado gratamente.
 
¿Y dónde está el truco? Pues en estos sencillos consejos que os indico a continuación:

1.- Planifica un día para organizar. Si reorganizas tu ropa, tus papeles o tus libros en un sólo día conseguirás ser más eficiente y mantendrás la motivación. Se trata de que la operación orden no se extienda ilimitadamente en el tiempo.

2.- Organiza por un solo tipo de cosas. Si te decides a ordenar tu ropa, no te pongas a ordenar también el baño. Enfócate en la ropa, pero no sólo la del armario de tu habitación, sino la que guardes en cualquier otro sitio de tu casa.

3.- Vacía los armarios. Comienza vaciando todos los armarios, cajoneras etc., y amontona la ropa en el suelo. Aprovecha para limpiar las superficies y hazte con unas bolsas grandes donde poder clasificar la ropa para “tirar” o “donar”.

4.- Escoge lo que te inspire "amor". Si cuando coges una prenda te surgen sentimientos de alegría, felicidad, en definitiva, amor, no hay duda de que debes quedarte con ella, pero si por el contrario esa prenda no te produce ningún sentimiento bueno, hace mucho que no te la pones, y es más, si hoy en día la vieras en un escaparate ni se te ocurriría comprarla, despídete amablemente de ella y decide si la tiras o la donas.

Pronto comenzarás a cogerle el truquillo y cada vez te costará menos decidir qué hacer con tu ropa, es más, te encantará volver a encontrar espacio disponible en tus armarios lo cual, por otro lado, te llenará de alegría.
 
5.- Ordena de claro a oscuro. Puedes guardar la ropa colgada en el armario o doblada en los cajones o estanterías. La mejor forma de clasificar la ropa es por colores, de claro a oscuro, y por tipo de prenda, de más gruesa a más fina siguiendo siempre una escala de colores. Según Mari Kondo, hay que tratar las cosas con amor, así que intenta utilizar el mismo tipo de perchas para mantener una armonía y deja espacio entre prenda y prenda para evitar que se arruguen y conseguir que se mantengan siempre en perfecto estado. Dejar que fluya la energía.
 
6.- En los cajones coloca la ropa en vertical. Las camisetas, los jerséis, los pijamas... todas estas cosas puedes doblarlas de tal forma que queden clasificadas en vertical dentro de los cajones (ver foto). Así podrás visualizar fácilmente cada cosa y cogerla y volverla a colocar sencillamente. Ten en cuenta que cuando guardamos las cosas amontonadas unas encima de otras, cada vez que queremos coger lo que está más abajo solemos desordenar el resto de las cosas. Ese es el comienzo del caos y del desorden. 

 
7.- Compra sólo lo que necesites. Una vez que hayas reorganizado tus armarios y tus cajones, te sentirás infinitamente bien. Controlarás mejor la ropa que tienes y, después de todo este trabajo realizado, dedicarás más cuidado a mantener las cosas ordenadas y tratarás de comprar menos impulsivamente, y sólo aquello que realmente necesitas y consideras que te va a hacer sentir bien.
 
8.- No traslades a otros tus cosas. Cuando decidas deshacerte de algo no intentes endosárselo a los demás. A no ser que sepas realmente que les gusta o lo necesitan, no traslades a los demás la responsabilidad de quedarse con lo que tú no quieres. Lo mejor es ponerse en contacto con organizaciones benéficas y consultarles si aceptan este tipo de objetos, ya sea ropa, libros, etc.
 
9.- Sigue este orden: Ropa, zapatos, productos de higiene, papeles, libros, y por último recuerdos. Los papeles, ya sean recibos, facturas, certificados, pólizas, garantías, etc., los puedes ordenar de forma muy rápida ya que no implican ningún sentimiento personal. Lo mejor es guardarlos en cajas, clasificados por tipo de papeles y tirar todo aquello que ya esté vencido o no aporte ningún valor. Deja para el final los recuerdos porque es una de las cosas que más tiempo te pueden llevar ya que están cargados de sentimientos. Ya sean cartas, fotos, recuerdos de viajes, etc., lo mejor es guardarlos por tipo de cosa y descartar todo aquello que no te produzca "amor".
 
10. Un sitio para cada cosa. Es muy común que tengamos el mismo tipo de cosas guardadas en diferentes sitios de la casa. Me refiero a lápices, tijeras, pilas, cargadores de móviles, etc. A veces las guardamos en el primer cajón que encontramos y luego no sabemos donde están. Si reagrupamos todas las cosas del mismo tipo en un sólo sitio conseguiremos no sólo mantener el orden sino que nos sentiremos más tranquilos y felices al saber dónde tenemos cada cosa.
 
Espero que estos consejos os resulten útiles y llenen de alegría y tranquilidad vuestras casas y en definitiva, vuestras vidas.