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viernes, 1 de enero de 2016

Feliz Año Nuevo

Acaba de empezar un año nuevo y mientras espero a que la pularda se ase lentamente en el horno acompañada de cebollitas, manzanas y orejones, aprovecho para escribir mi primer post del 2016, un año que viene como siempre lleno de buenos propósitos y con la esperanza de que nos regale algo realmente bueno.

Las navidades están pasando con la rapidez que sucede todo lo esperado y mis deseadas vacaciones transcurren casi por completo dedicadas a la familia y a los fogones, intentando que reine la paz en casa y tratando de que todos estén a gusto.
 
Pero estas fechas tan entrañables vienen con sentimientos encontrados, por un lado de alegría por la fiesta, por la celebración en familia, por las horas dedicadas a la cocina y a engalanar la casa con rojos, verdes y dorados… pero también de tristeza al recordar a aquellos que se fueron y no volverán, por la nostalgia de otras navidades vividas con ellos, por desear recordar sus voces, su aroma, su calor… con la rabia de no haber dicho o hecho a tiempo lo necesario, y eso, precisamente lo que nunca hice, es lo que se ha quedado dentro de mis sentimientos como una lazada que oprime mi garganta y hace que a veces llore de profunda rabia.
 
Tras la propagación de mensajes navideños compartidos multilateralmente a través de Facebook y de Whatsapp, algunos realmente divertidos, a estas alturas de las fiestas, confieso que estoy empachada de turrones y mazapanes. ¡Por favor que se acabe ya la bandeja de dulces que preside el salón!. Es una prueba irresistible enfrentarse todos los días a esas seductoras tentaciones, tan bellamente dispuestas, que me miran traviesas recordándome que es  Navidad. Y como una es débil y siempre cae en la trampa, tan sólo me justifico diciendo que en cuanto se acaben no entra ni un dulce más… por lo menos ¡hasta el roscón de reyes!. Lo que está claro es que o compensamos los excesos con actividades que nos alejen de la cocina o esto va a ser una catástrofe dimensional. Al menos ya tengo claro que tras el roscón vendrá la Duncan pero trataré de minimizar los estragos aprovechando estos apacibles días que invitan al paseo y a disfrutar de la serena luz que acompaña este invierno tardío.
 
Tengo una lista enorme de cosas que quiero hacer durante estas vacaciones, algunas ya las he completado, como ir al famoso mercadillo de Majadahonda, visitar el Museo Arqueológico Nacional o ir al cine, pero tengo algo muy importante todavía que debo hacer y es encontrar tiempo para mí, para pensar y trazar mis objetivos personales para este año. Repasaré los consejos que compartí en mi post "Mind Mapping o el arte de representar las ideas" y trataré de crear un mapa conceptual que me guíe y me inspire a la hora de perseguir mis sueños, porque sólo cuando defines y plasmas sobre papel  tus objetivos podrás ser capaz de recordarlos y trabajar para conseguirlos. ¿Te animas a crear tu propio mapa conceptual para el 2016?
 
¡Feliz Año Nuevo! - Que la armonía fluya siempre en nuestras vidas

domingo, 29 de noviembre de 2015

Manos que dais...

Esta mañana me he acercado a un centro comercial y me he dado cuenta de lo cerca que está ya la Navidad. Conseguir aparcar ha sido toda una aventura que en algunos momentos casi me ha hecho desistir del intento y he pensado en regresar a casa con las manos vacías y sentimiento de derrota. Sí, el recinto estaba abarrotado de gente, lo cual quizá sea señal de que por fin estemos saliendo realmente de la crisis y eso, desde luego, sería el mejor regalo para todos.
 
Finalmente tuve la suerte de encontrar un sitio y con gran alegría me adentré en la zona comercial. Parecía como si el propio Papá Noel hubiera pasado con su trineo por allí y hubiera dejado tras de sí una estela de Navidad por todos los rincones. Rojos, dorados y plateados. Abetos, bolas y guirnaldas. Todo estaba tan bonito que me invadió un profundo sentimiento de tristeza pensando en todas las personas que no podrán celebrar la Navidad como ellos quisieran, ni podrán comprar el juguete que tanto le gusta a su hijo y que harían lo que fuese por poder llevar un poquito de alegría a su familia en esas fechas.
 
Y mientras caminaba por los pasillos viendo un escaparate tras otro buscando un regalo original para alguien muy querido, me vino a la memoria el tradicional "Cuento de Navidad" de Charles Dickens y pensé en lo importante que es para el ser humano ser generoso, compartir lo que uno tiene y tratar de hacer felices a los demás. Porque la generosidad conduce a una doble felicidad, la del que recibe y la del que da. No creo que haya persona en el mundo que pueda ser feliz sin compartir parte de su dicha con los demás o sin tender la mano a quien le pide ayuda.
 
Por eso, estas Navidades te animo a practicar la generosidad con quien más lo necesita y prescindas de los regalos superfluos. ¿Tienes que participar en algún amigo invisible? ¿Por qué no propones que este año, en vez de comprar una chuminada en algún bazar, reunáis el dinero que os ibais a gastar en una hucha y lo donéis a una buena causa? En lugar de un objeto comprado podéis usar la creatividad y entregar algo que no cueste dinero pero que tenga valor para quien lo recibe. Podría ser un mensaje personalizado, un poema, una canción, un dibujo, un christmas decorado a mano, o cualquier otra cosa hecha manualmente y entregada, eso sí, con cariño.
 
Por cierto, ¿Sabías que al igual que celebramos el día internacional del niño, el día internacional del medioambiente o el día internacional contra la violencia de género, existe también el día internacional de la generosidad?
 
 
Pues sí, esa fecha la tenemos en el calendario y se celebra cada primer martes de diciembre. Ese día, denominado internacionalmente #givingtuesday, millones de personas en todo el mundo se unen para poner de manifiesto la importancia de la generosidad y animar a todos, ya sean empresas, países o personas individuales, a participar construyendo una gran ola de generosidad mundial. En los países de habla hispana, ese día se le conoce también como #undiaparadar y desde aquí quiero aprovechar para animarte a participar en alguno de los proyectos abiertos en su página web, o creando tu propio proyecto junto con tus amigos, familia o compañeros de trabajo.
 
En mi empresa llevamos varios años participando en este proyecto y es realmente gratificante ver cómo los compañeros se unen en la campaña donando no sólo ropas, juguetes y alimentos sino que además aportan sus tickets restaurante o dinero en metálico para colaborar con asociaciones como Acción contra el Hambre y su programa "ningún niño con hambre". La verdad es que en BT España podemos sentirnos orgullosos del corazón tan grande que tienen la mayoría de sus empleados ya que a lo largo del año, muchos de ellos se prestan voluntarios a otras buenas causas sociales.
 
Y para finalizar, quiero compartir con vosotros una adaptación del refrán "Manos que no dais ¿Qué esperáis?" el cual he transformado en este otro con un lenguaje más positivo: "Manos que dais, ¡Felices seáis!"
 
¡Hasta pronto!

viernes, 30 de octubre de 2015

¿Calabazas o buñuelos?

Un año más las calles se visten de crisantemos y huesos de santo pero también de calabazas y disfraces. Es la cara y cruz de una festividad en la que el culto a los difuntos cobra protagonismo aunque lo festejemos de diferentes maneras.

No puede negarse que España es un país de gran riqueza cultural donde se celebran cientos de tradiciones, y aunque la costumbre más generalizada por Todos los Santos es la de visitar con la familia el cementerio y depositar flores frescas en las tumbas de nuestros seres queridos como símbolo de respeto y de cariño, hay otras fiestas que se celebran en estas fechas como por ejemplo la del Magosto o la Castañada en el norte, la Fira de Tots los Sants en Concentaina (Alicante) o las procesiones de origen celta que se realizan en algunos pueblos de Galicia y que es lo que más se asemeja a Halloween.

Y es que lejos de nuestro arraigo, desde hace varios años hemos visto cómo otras prácticas han ido ocupando un lugar cada vez más destacado en los escaparates de nuestras ciudades. Me refiero a la fiesta de Halloween o noche de brujas que, siendo también de origen celta, nació para celebrar el fin de año que coincidía con el 31 de octubre y para asustar a los espíritus que, según su creencia, ese día podían salir del cementerio para reencarnarse en el cuerpo de los vivos. Lo cierto es que a este ritual se han ido sumando otras leyendas procedentes de diversos lugares de Europa y Norteamérica que en los últimos años han acabado por mercantilizarse haciendo de Halloween un gran negocio para comerciantes pero también una fiesta popular para los más jóvenes ya que, con su colorido y sus terroríficos disfraces, tiene como objetivo desdramatizar, parodiar y hacer burla a la muerte. (Si te interesa conocer el curioso origen de la calabaza, de los disfraces y otros símbolos típicos de Halloween te invito a echar un vistazo a este post de Elenita Fashionista).

Personalmente me parece importante mantener una tradición como la de Todos los Santos ya que es una manera de honrar y recordar públicamente a nuestros difuntos y que forma parte de nuestra propia cultura pero del mismo modo estoy abierta a nuevas costumbres y a coger lo bueno y lo mejor de cada tendencia, al fin y al cabo la historia es una eterna evolución en la que desde siempre los pueblos han ido cogiendo influencias de otros pueblos y civilizaciones, pues si no hubiera sido así, quizá aún estaríamos en las cavernas.

Es posible que haya visto muchas películas americanas pero el caso es que los adornos de Halloween me parecen muy creativos y simpáticos, me encanta repartir dulces a los niños y recuerdo que hasta una vez me disfracé de brujita para asistir a una fiesta en la que me lo pasé terroríficamente bien y os aseguro que la fiesta no tenía nada de satánica. Y es que en el mundo en el que vivimos, cada vez más globalizado, ante todo debemos aprender a respetarnos los unos a los otros y que cada uno viva sus tradiciones a su manera.

Y hablando de tradiciones, yo este año he optado por cumplir con otra de las costumbres más españolas que tenemos en estas fechas y me acercaré hasta Alcalá de Henares para disfrutar de la representación del Don Juan Tenorio que, como es habitual, se recrea en diferentes espacios del centro histórico de la ciudad. Y es que esta obra es muy apropiada en estos días pues en ella se desarrolla el tema de la muerte y parte de ella transcurre en un cementerio donde las apariciones, los espíritus, la redención y la salvación del alma arrepentida son los protagonistas. Y como la obra es al aire libre y el tiempo ya refresca, espero poder comprar un cucurucho de castañas asadas para calentar los bolsillos y sentir su tostada piel crujir entre mis dedos.

Por cierto, ¿Sabías que según la tradición cuando comes un buñuelo se salva un alma del Purgatorio?

Pues a comer todos buñuelos. ¡Feliz día de Todos los Santos!.