domingo, 27 de septiembre de 2015

¡Ya soy voluntaria!

Tengo la gran suerte de trabajar, y trabajar además en una empresa que da mucho valor a los asuntos de responsabilidad social y que promueve actividades de voluntariado entre los empleados a través de proyectos relacionados con las TICs (Tecnologías de la Información).


La verdad es que cada vez que me cuentan los programas que tenemos abiertos siempre me quedo fascinada y con ganas de colaborar pero, o bien pienso que no estoy suficientemente cualificada o bien me da miedo enfrentarme al dolor y la tristeza de los niños que se encuentran ingresados en hospitales.

 
 
Lo cierto es que llevo muchos años colaborando con ONGs mediante donaciones, que siempre aporto alimentos a las campañas de "llenemos la despensa", y que llevo algún tiempo echando una manilla en BT España en temas de comunicación interna y coordinando las actividades que organizamos en Navidad para recaudar artículos para diversas organizaciones pero sabía que tenía que hacer algo más así que por fin he salido de la jaula y me he bautizado como voluntaria.

Esta semana he participado en un proyecto que me ha enganchado desde el primer momento. Se trata de ayudar a personas en riesgo de exclusión social a prepararse para una entrevista de trabajo. Y así pues, el jueves nos reunimos varios voluntarios de BT en un centro de la Fundación Balia situado en un populoso barrio de Madrid. He de reconocer que sentía inquietud por saber con qué tipo de personas nos encontraríamos, y es que uno siempre suele ponerse en lo peor, pero he de decir que todas las personas que allí conocí me resultaron realmente entrañables y que hoy por hoy no puedo dejar de pensar en ellas deseando que pronto consigan abrirse camino en este mundo donde hay tanta competencia y tan pocas oportunidades.
 
Nuestra labor fue participar en una ronda de entrevistas de modo que todos los voluntarios interrogamos por separado a cada uno de los candidatos. El objetivo era ayudarles a coger confianza y soltura en la realización de entrevistas de trabajo y además conocer nuestra opinión personal sobre lo que nos habían parecido, sus puntos fuertes y sus debilidades, algo que sin duda les aportará algo de luz de cara a sus futuras entrevistas de trabajo.
 
He de decir que todas las personas que entrevistamos aquel día me parecieron extraordinarias, desde la encantadora mamá que lo había dejado todo para educar a sus hijas pero que quería volver a incorporarse en el mundo laboral, a la magnífica cocinera con experiencia de más de veinte años pero que la crisis la había dejado en la estacada, pasando por la comercial agresiva que tan pronto te vende unas cortinas como te pinta una pared de gotelé o el experto mecánico pero quizá un poco mayor para lo que buscan los talleres y por supuesto la jovencísima y preciosa dependienta recién llegada a España y que lucha por convalidar sus estudios realizados en su país.
 
Todos se enfrentaron a las entrevistas como unos campeones, demostrando su valía, su carisma, y sus ganas de trabajar. ¡Qué lástima que las empresas prefieran contratar a jóvenes y menosprecien la experiencia y la sabiduría de las personas con más edad!, ¡Qué lástima que nos movamos en un mundo de apariencias! Quizá algún día las empresas se den cuenta de que deberían ser un reflejo de la realidad dando cabida a todo tipo de personas, hombres, mujeres, jóvenes, mayores, inmigrantes y por supuesto discapacitados, porque cada uno de ellos puede aportar valores diferentes y colaborar por tanto a sacar adelante el negocio.
 
A todos mis candidatos, y a todos los que se encuentran en su misma circunstancia, les deseo suerte en la vida, fuerza para luchar y paciencia, pero sobre todo ánimo, organización y saber aprovechar el tiempo para estudiar, para formarse y para reciclarse.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Abrir los ojos al corazón


Hay personas que se tapan los ojos ante las injusticias, que apagan el televisor para no ver desgracias y se marchan del cine cuando la película les muestra una cruda realidad.
 
Hay personas que prefieren vivir de espaldas a un escenario que no brilla por sus lentejuelas ni por los flashes de las cámaras, que se justifican diciéndose a sí mismas que son demasiado sensibles para ver tantas desgracias, que prefieren ignorar el sufrimiento de la gente para no deprimirse.
 
A esas personas les gustaría vivir en un mundo de colorines disfrazado de telenovela rosa y adornado con flores de papel. Creen, no sin razón, que la culpa de todo la tienen los gobiernos, que no ponen suficientes medios para evitar las guerras o para alimentar a los millones de personas que sufren desnutrición en el mundo. ¿Y qué van a poder hacer ellos frente a eso? ¿Nada?.
 
Yo también creo que hay demasiados intereses, demasiado poder en juego, demasiados negocios invertidos y que, lamentablemente, las guerras o la pobreza de muchos se traduce en una inmensa riqueza para otros pocos.

Observo con carne de gallina lo que pasa, no pocas veces me resbalan las lágrimas, y siempre me asalta una profunda rabia. ¿Y qué puedo hacer yo?. ¿Qué podemos hacer nosotros?
 
Admiro de corazón a esos valientes que lo dejan todo por ayudar a los demás. Prescinden del confort de su hogar, abandonan un trabajo bien remunerado y se juegan todo lo que tienen, arriesgando su propia vida y poniendo por encima de todo el amor hacia los demás.
 
Yo no soy de esos, y sí, me avergüenzo de ello. Es cierto que colaboro haciendo donaciones a ONGs, que aporto alimentos a las campañas de "llenemos la despensa", que doy limosna a quien me tiende su mano y que hago lo que mejor sé hacer: alzar mi voz, compartir mi rabia y hacer campaña de sensibilización. Pero sé que podría hacer más, ¡Deberíamos hacer más!.

Porque, mientras miramos atónitos cómo un pueblo entero acribilla a un pobre animal, cómo hay ganaderos que esparcen litros y litros de leche por el campo, cómo hay gente que se embadurna a tomatadas, mientras tanto, hay personas que rebuscan en los contenedores, familias que duermen bajo la amenaza de un deshaucio, trabajadores que les gustaría trabajar, pueblos enteros que les han arrebatado la paz, que huyen de la guerra dejando atrás su corazón, esperanzados por pisar la Europa soñada sin saber que aquí también hay fronteras donde les pondrán zancadillas.
 
¿Qué es lo que estamos haciendo con este mundo? ¿Cómo podemos dormir tranquilos sabiendo que hay tanto dolor?.
 
Creo que todos deberíamos reflexionar y admitir que tenemos capacidad para ayudar, que no hace falta irse a otros países si no queremos, que no hace falta abandonar tu vida, porque hay cosas que están en nuestra mano y que podemos hacer para ayudar a los demás. Aunque no lo creas, todos podemos aportar mucho.
 
¡Vamos a ser solidarios!, ¡Vamos a ser valientes!

domingo, 13 de septiembre de 2015

Mind Mapping o el arte de representar ideas

La semana pasada os comentaba que para establecer nuestros objetivos personales era importante identificar las parcelas que necesitamos remodelar para sentirnos más felices y satisfechos con nuestra vida. Esta semana me gustaría compartir con vosotros una técnica que nos ayudará precisamente a plasmar sobre el papel toda la información que necesitamos para organizar nuestros pensamientos y planificar nuestros objetivos: el Mapa Mental o Mind Mapping.
 
Esta técnica nos ayudará a representar de forma sencilla y espontánea todas las ideas, palabras, tareas o conceptos que nos brotan alrededor de una idea principal. Se trata de una forma de pensar creativa, donde la inteligencia se encarga de procesar la información y además, es muy eficaz para extraer y memorizar la información.
 
El mapa mental se puede utilizar para tomar notas, realizar brainstorming, hacer resúmenes o explicar procesos o ideas complejas por lo que es muy útil para estudiar temas difíciles de entender ya que simplifica en pocas palabras, dibujos, símbolos y/o colores una gran cantidad de información. Es por tanto una herramienta idónea para estudiar, organizarnos, tomar decisiones así como encontrar solución a problemas.

¿Te animas a crear un mapa mental?

 

 
  • Toma papel blanco (a ser posible A3) y lápiz y deja volar tu creatividad y espontaneidad. Puedes utilizar también una pizarra y tizas de colores, post-its, rotuladores, cualquier cosa que se te ocurra pero es importante que para estimular la creatividad lo hagas tú mismo y no en el PC utilizando iconos que encuentres en internet.
  • Comienza escribiendo en el centro de la hoja la palabra clave sobre la que quieres centrar tu mapa mental y rodéala con un círculo. En vez de palabras puedes utilizar imágenes.
  • Déjate llevar y comienza a escribir alrededor de la idea principal cualquier cosa que te sugiera esa palabra.
  • Asocia libremente los diferentes conceptos y añade otras palabras que a su vez te sugieran estos subconceptos y relaciónalos mediante líneas o símbolos.
  • Debes trabajar con rapidez, plasmando las ideas que te surjan al momento, sin pensar demasiado.
  • Saca el artista que hay en ti añadiendo dibujos, símbolos, colores, cualquier cosa que se te ocurra. No es necesario que sean dibujos perfectos, hazlo a tu manera.
  • Subraya o resalta los conceptos que te parezcan más importantes, puede que lo que antes te parecía menos importante lo veas ahora con otros ojos.
  • Deja a tu cerebro fluir y relaciona las diferentes ideas sin tratar de racionalizar lo que estás haciendo.
 

¿Qué ventajas tiene el Map Mapping?

  • Nos ahorra tiempo a la hora de tomar notas ya que sólo se escriben, o dibujan, palabras o conceptos claves que con un solo vistazo nos hacen intuir rápidamente su significado.
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  • Al usar colores, imágenes y otros estímulos visuales el cerebro lo recuerda mejor que si fuera un texto con muchas palabras. 
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  • Nos ayuda a clarificar ideas claves y a aumentar la concentración.
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  • Estimula al cerebro ya que hace trabajar a los dos hemisferios: el lógico y el artístico.
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  • Mejora nuestra capacidad de análisis ya que la información se presenta de forma ordenada y visual lo cual nos ayuda a ver todos los aspectos que afectan a una situación y a tomar decisiones.
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  • En definitiva, esta técnica impulsa el desarrollo de nuestra inteligencia sacando el máximo partido de toda la información que guardamos en nuestro cerebro.
 
Os animo a que os iniciéis en esta técnica, lo podéis hacer por ejemplo para establecer vuestros objetivos personales, o profesionales, o para resumir algún tema que queráis estudiar. Pasaréis un rato entretenidos y concentrados y seguro que os sorprenderá el resultado. Y aunque el objetivo no es decorar sino ayudar a comprender y memorizar un tema, lo cierto es que hay Mind Maps tan bonitos y espectaculares que ¿cómo resistirnos a colgarlos de la pared para tenerlos siempre a la vista?

¡Hasta pronto!
 

sábado, 5 de septiembre de 2015

Buenos propósitos

Llegó la "vuelta al cole" y con ella un montón de buenos propósitos para este otro “año nuevo” que para muchos de nosotros comienza en septiembre.
Cuidarme más, hacer ejercicio, estudiar algún idioma… son algunos de los retos que nos proponemos cada año tras las vacaciones de verano y que solemos comenzar con mucho ahínco, pero reconócelo, la mayoría de las veces no logramos conseguirlo.
 
Este año va a ser distinto
Marcarse nuevas metas ayuda a motivarnos y por supuesto influye en nuestro desarrollo pero antes de nada deberíamos dedicar un tiempo a reflexionar e identificar qué parcelas de nuestra vida necesitan un pequeño reajuste para mejorar nuestro equilibrio personal. Quizá el resultado nos sorprenda.
 
¿Tu estado de salud es bueno?, ¿Estás satisfecho con tu trabajo y tu entorno profesional?, ¿Tu economía te permite llevar una buena calidad de vida?, ¿Eres feliz con tu situación sentimental y familiar?, ¿Te sientes a gusto con tus relaciones sociales?, ¿Realizas alguna actividad con la que disfrutes y te produzca bienestar?, ¿Te sientes en general satisfecho contigo mismo?.
 
Ten en cuenta que cada faceta de nuestra vida suele estar interrelacionada con las demás por lo que si  tu estabilidad sentimental o familiar atraviesa un mal momento probablemente esto incidirá en tu estado de salud en forma de ansiedad o depresión, y si tienes problemas con el trabajo o tu economía escasea, tu vida social y de ocio también podrían verse afectadas. 

Por eso te recomiendo que valores de 1 a 10 cómo te sientes en cada una de estas áreas para descubrir qué aspectos de tu vida debes prestar mayor atención para conseguir ese bienestar con el que sueñas. Nuestro objetivo debería ser conseguir un equilibrio entre todas las facetas de nuestra vida llegando a obtener la mayor puntuación en todas y cada una de ellas aunque para ello debamos recurrir "redecorar" nuestra vida cambiando algunos hábitos.
 
¿Ya sabes qué parcelas de tu vida quieres reforzar? Ahora necesitas plantearte unas acciones que te lleven a conseguir tu objetivo.

¿Has oído hablar de la metodología SMART?

Si queremos lograr nuestros objetivos debemos empezar por definirlos correctamente asegurándonos que se cumple con la metodología SMART, sigla formada por las iniciales de las siguientes palabras en inglés:
 
  • Specific (Específicos)
  • Measurable (Medibles)
  • Agreed upon (Acordados)
  • Realistic (Realistas)
  • Trackable and time-linked (Limitados en el tiempo)
Así que presta atención a esta recomendación y acuerda unos objetivos concretos, realistas, que puedan medirse de alguna forma y que tengan un plazo delimitado. Esto te ayudará a abordar tus objetivos de un modo mucho más fiable.

Y ahora sólo nos queda ponernos en marcha.


¡Animo y persevera!
 

sábado, 29 de agosto de 2015

La rentrée

Hola amigos,
Aquí estoy de nuevo tras unas formidables vacaciones en las que he disfrutado de mi familia, del sol, de la playa y cómo no de la apetecible siesta española.
 
Echaré de menos ese dulce “far niente” interrumpido tan sólo por momentos en los que uno debe decidir a qué playa ir o qué excursión hacer. Recordaré esos días playeros leyendo bajo sombrillas de brezo o resguardados bajo las verdes pinadas que abrazan las idílicas calas de Mallorca. Esos baños en un mar transparente, buscando el relax total, descubriendo los pececillos que pasan por tu lado o divisando el horizonte montañoso de la sierra tramontana.
 
Los paseos por la orilla del mar, el murmullo de las olas, el calor de la arena y el delicioso sabor de las frutas de temporada. ¡Al rico coco, la melona, anana! ¡Vitamina para el cuerpo, yeah! Canturreaba por la playa un vendedor de frutas que esperábamos divertidos cada día. ¡Qué sandías! ¡Qué melocotones! ¡Qué alegría de vida!.
 
Visitar lugares con encanto como Sóller, Alcudia o Valldemossa, pasear por el centro de Palma y descubrir mil y un rincones de ensueño. Arriesgarte a volar en paracaídas y columpiarte en lo alto sintiendo la brisa sobre tus pies descalzos y percibiendo bajo ti un inmenso colchón azulado.
 
Sí, estas han sido unas vacaciones completas, en las que he descansado y he recargado pilas dispuesta a afrontar una rentrée sin bajones ni depresiones, con la sonrisa puesta y el piloto de la ilusión encendido para emprender un nuevo “curso” atenta a las novedades que nos sorprendan. De momento, el reencuentro con los compañeros ha sido un buen aliciente para emprender sin penas septiembre, pero hay otras motivaciones, como los nuevos propósitos que cada año nos hacemos, o quizás, no tan nuevos...
 
¡Feliz rentrée!

sábado, 25 de julio de 2015

Asertividad para el verano

¿Te gustaría mejorar tus relaciones interpersonales y sentirte más seguro de ti mismo? ¿Sabías que nuestras reacciones suelen estar condicionadas por nuestras experiencias pasadas?
 
Efectivamente nuestro sistema de autodefensa guarda en la memoria todos los hechos que a lo largo de nuestra vida nos han producido un profundo malestar como una pelea, un insulto, un desdén o una burla por poner algún ejemplo, y cuando aparecen situaciones que podrían desencadenar conflictos similares se ponen en marcha las alarmas que provocan esos sentimientos de bloqueo o de agresividad que a veces tanto nos perjudican en nuestras relaciones con los demás.
 
Por eso es bueno saber que este tipo de reacciones suelen ser producidas por un instinto irracional al que no deberiamos hacer mucho caso pues lo cierto es que no tienen porqué repetirse siempre los mismos desenlaces. En su lugar, debemos aprender a dominar esos primeros impulsos y reconducir nuestros sentimientos aprendiendo nuevos códigos de respuesta que nos ayuden a liberar nuestros miedos y a controlar las situaciones.


La mejor forma de aprender a dominar nuestros impulsos es haciendo autocontrol.
 
Anota en un cuaderno todos los conflictos que a lo largo del día te hayan provocado algún tipo de bloqueo o irritabilidad. En él debes describir la situación que se ha presentado, qué has sentido ante ese hecho, cómo has reaccionado, qué has sentido al reaccionar así y cómo crees que deberías haberlo hecho mejor, es decir de una manera más asertiva.
 
Aunque pueda darte pereza realizar este ejercicio cada día, pronto te darás cuenta de su utilidad pues te permitirá analizar mejor las situaciones e identificar nuevas respuestas asertivas que poco a poco irás poniendo en práctica. Para este ejercicio no sólo debes identificar las situaciones y el tipo de conversaciones que te molestan sino también con qué personas entras en conflicto más a menudo. Puede que sea sólo tu pareja quien te saque de tus casillas, que tus padres  sean los que te hagan vivir en un continuo estado de ansiedad, o que te de una vergüenza atroz hablar con los compañeros del trabajo. El caso es que sabiendo qué situaciones o con qué personas pierdes más a menudo tus papeles conseguirás combatir tus reacciones adoptando respuestas más asertivas que te ayuden a defender tus derechos sin desvalorar a los demás.

¿Quieres saber cuáles son las respuestas asertivas más comunes que deberías poner en práctica? 

1.- Expresar claramente nuestros propios intereses y derechos cuando nos sintamos desvalorados por alguien, cuando nos interrumpen o nos descalifican. Para ello hemos de usar un tono firme pero no agresivo, e insistir en ello si no te hacen caso: "Perdona, pero es mi turno y me gustaría terminar de decir mi opinión". "Como te he dicho antes, me gustaría poder dar mi opinión".

2.- Empatizar con la otra persona empezando por reconocer sus razones o derechos para luego reinvindicar los nuestros. Se utiliza cuando no queremos herir a la otra persona pero no queremos pasar por alto nuestras necesidades. "Entiendo los motivos que te han hecho llegar tarde, pero comprende que yo tenía luego una entrevista y me has hecho llegar tarde".

3.- Exponer lo que uno siente cuando la otra persona hace determinada acción y el motivo de este sentimiento y pedirle a continuación que por favor trate de hacerlo de otra forma. Con este tipo de mensajes no se agrede a la otra persona ni se le echa la culpa de nada y es bastante efectiva cuando se pretende cambiar una actitud no deseada. "Cuando nos encontramos con Cristina y no la saludas me siento muy incómoda, ya sé que no te cae bien pero es mi amiga y te agradecería si la próxima vez la saludaras cordialmente". Es importante dar las gracias a la otra persona cuando veas que ha modificado esa actitud.

4.- Decir cosas positivas de la otra persona. Halagar es una buena forma de empatizar con los demás y no lo hacemos muy a menudo. "Me encanta el pañuelo que llevas, te sienta fenomenal".

Cuando existe un conflicto con una persona agresiva, o sumisa, lo mejor es llamarle la atención sobre su comportamiento y tratar de llevarle hacia una comunicación más asertiva utilizando los tipos de mensajes anteriores, pero recuerda que si a pesar de tu asertividad no consigues que la otra persona cambie de actitud la responsabilidad es suya y lo mejor sería  aplazar la conversación a otro momento en el que esté más receptivo.
 
Ahora ya sabes cómo puedes llegar a controlar tus reacciones y conoces algunos recursos para comunicarte asertivamente. Es hora de ponerlo en práctica, y qué mejor que durante estas vacaciones cuando la convivencia familiar puede desencadenar encuentros y desencuentros.

¡¡¡Pon en práctica la asertividad este verano y disfruta de unas felices vacaciones!!!!
 
 

lunes, 22 de junio de 2015

En busca de la asertividad I

Asertividad, curiosa palabra. Desde hace años está presente en mis planes de mejora, pero, ¿Sabemos realmente de qué se trata?

Nuestra manera de comunicarnos, de pedir las cosas y de relacionarnos con los demás, dice mucho de nosotros. Por lo general no nos damos cuenta del estilo comunicativo que empleamos y sin embargo, ser conscientes de la forma que utilizamos al hablar con los demás, puede ayudarnos a mejorar nuestras relaciones, y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Y es que cada vez que nos dejamos llevar por las impresiones solemos reaccionar de forma equivocada.

Existen 3 estilos comunicativos básicos: pasivo, agresivo y asertivo, y aunque no es habitual que una persona se identifique totalmente con uno de ellos, nuestro objetivo debe ser acercarnos todo lo posible al estilo asertivo. Pero, ¿Qué es la asertividad?

Podría decirse que es la forma en la que defendemos nuestros intereses sin agredir los intereses de los demás. Es la forma de llegar a un consenso entre las partes sin que una de ellas se sienta “vencida” por la otra. En el caso de una negociación el resultado sería “yo gano, tu ganas”, por lo que todos se sienten felices.

¿Qué ocurre cuando se practica la comunicación agresiva? La persona agresiva grita, ordena, exige y no permite que los demás le lleven la contraria. Su fin es salirse con la suya y para ello no duda en reprochar y culpar a los demás sin preocuparse por escuchar las razones de los otros. Este tipo de personas sufren grandes arrebatos y frustraciones cuando no consiguen lo que quieren y no suelen forjar relaciones personales verdaderas ya que los demás les temen, les rechazan y acaban sintiéndose solos e incomprendidos.

En el lado contrario, la persona pasiva, o sumisa, acata por lo general lo que le dicen los demás, calla, y no expresa claramente sus sentimientos. Tiene miedo a recibir reproches y desea ante todo caer bien a los demás aunque para ello tenga que renunciar a sus propios intereses. Este tipo de personas suelen tener una autoestima muy baja y es probable que hayan recibido una educación autoritaria que no les haya permitido rebatir o contradecir las ideas de los demás para defenderse. Las personas pasivas suelen autobloquearse ante situaciones conflictivas y pueden caer en grandes depresiones al sentirse solas, raras y desplazadas del resto de la gente.

Por supuesto, estas descripciones reflejan personas 100% agresivas y pasivas pero hay casos en los que una misma persona puede manifestar periodos agresivos o sumisos según las circunstancias.

¿Cómo debería ser una comunicación asertiva?

Las personas asertivas se encuentran en medio de este caos. Son personas seguras de si mismas, que saben reclamar sus derechos pero que también escuchan y saben ponerse en el lugar de los demás. No atacan sino que tienen recursos para expresar sus sentimientos y sus necesidades. Por consiguiente son personas más equilibradas, en quienes se puede confiar y con las que se puede vivir en armonía.


Y tú ¿con qué estilo te identificas?


En mi próximo post compartiré algunos consejos para identificar esas situaciones que nos bloquean y que nos provocan actitudes no deseadas. Será el primer paso para llegar a ser una persona asertiva.